jueves, febrero 28, 2008

Cansancio.

Estoy muy cansada. Y Bob no esta ayudando dando la tabarra por las noches. El cansancio se debe, más que nada, a la falta de costumbre de volver a mi casa a horas innombrables. Llegar, desvelarme en vez de lanzarme sobre la cama y soñar, más bien tener pesadillas en mi caso, hasta el día siguiente.
¿El motivo de llegar tan tarde? Esta semana he empezado a asistir a un curso de humanidades (en la universidad nos obligan a cursar 6 créditos de humanidades) que, personalmente, debo decir que me esta encantando. Así que, a unas malas, por lo menos llego de moderado buen humor a casa. Cansada, sí, pero con la sensación de que no he tirado unas cuantas horas de mi vida sino que, al menos, estoy disfrutando.
Y es que es increible el asistir a una clase donde se nota que la profesora adora lo que enseña. En este caso se trata de un curso sobre el último libro de Almudena Grandes y lo escogí de entre todas las opciones porque ya que estoy obligada a hacer créditos de humanidades, al menos que sean sobre algo que me gusta. No el típico curso sobre el feminismo o cualquier otra estupidez similar que lo más que consiguen es ponerme de mal humor. Siguiendo mi linea, escojo algo que trata sobre un libro.
Un libro que me esta gustando mucho más de lo que esperaba, la verdad, ya que la narrativa española y yo no solemos llevarnos demasiado bien. Un libro con el que estoy teniendo el problema de tener que conternerme para no acabarlo en unos pocos días, sino seguir el ritmo del curso. Y un libro que, según avanza, veo como retrata tantas familias españolas... Es increible sentir la sonrisa asomar cuando describe situaciones o lugares que conozco bien. No sé, hacía tiempo que no me sentía así leyendo un libro. Como, por ejemplo, cuando al leer determinadas situaciones en voz alta, puesto que la parte de las clases es ir leyendo en voz alta y comentando el texto, tratas de no parar por la risa, pero esta puede distinguirse perfectamente mientras lees. O como según que descripciones arrancan una lágrima mal disimulada porque sabes perfectamente como se siente uno al vivirlo.
En definitiva, se trata de un libro que recomiendo a todo el que lea esto. No es el típico libro friki que suele ser mi costumbre leer pero no sólo de frikadas vive el friki, aunque muchos que no sepan lo que es ser uno de verdad no lleguen a creerlo.

1 comentario:

Jael dijo...

Los frikis leemos muchas cosas (un paseo por mi estantería de anoobi da una muestra xD), y los libros de Almudena Grandes (y los de su parejo: Luís García Montero) valen la pena sin lugar a dudas. El corazón helado es apasionante desde el título machadiano hasta la última letra... Y eso que mi favorito de ella seguirá siempre siendo Malena :)
(lo mismo me lo releo xD)

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