jueves, noviembre 19, 2009

Rosetta@home

Como muchos sabréis, mi pc pasa encendido tantas horas como yo despierta. Muchas veces sólo estoy navegando o usando el word. De manera que el otro día me pusé a ojear el proyecto SETI@home en plan "así por lo menos hace trabaja y sufre como yo". Y entonces ví que hay otros muchos proyectos con utilidades bastante más... importantes, al menos desde mi punto de vista, que utilizan computación distribuida para sus calculos. Uno de estos proyectos es rosetta@home.
La idea que tienen es realizar cálculos para ver si los ordenadores son capaces de predecir el plegamiento de las proteinas y, de esa manera, utilizar esos algoritmos en investigaciones sobre determinadas enfermedades para ver si se puede sacar algo de ahí.
Os invito a que le echéis un vistazo y si tenéis un ordenador de esos que todos tenemos en nuestras casas muerto de asco... bueno, no hace falta que sea rápido, ni bonito. Pero esa máquina que a vosotros ya no os sirve para trabajar/jugar puede poner su granito de arena en investigaciones cientificas y, tal vez, haga esa simulación gracias a la cual los cientificos desarrollaron una vacuna que salvó miles de vidas.

martes, noviembre 10, 2009

Cosas que pasan cuando trabajas con gente de otros paises

Estaba yo tan feliz haciendo un trabajo con mis compañeras de clase (francesas ambas) dictando una frase de esas mías que hasta que no la lees entera parece no tener sentido cuando la chica que estaba escribiendo en su portatil me ha dicho que si por favor podía escribirla yo.
Hasta ahí todo normal.
Empiezo a escribir... y lo que estaba poniendo no tenía sentido en algunas letras. Me fijo. Las francesas sueltan un "es verdad". Son uno de los pocos idiomas que no usa el teclado QWERTY sino esto:


Para mucha gente, los que escriben mirando al teclado, esto sólo supondría que escribiesen más lento (todavía). Pero años de chat y de pasar a limpio documentos han hecho que, aunque no utilice todos los dedos al teclear, lo haga relativamente rápido y sin mirar al teclado.
¿Conclusión? Hemos vuelto a cambiarnos de sitio echandonos unas risas.

domingo, noviembre 08, 2009

Nada es para siempre


Es curioso como no apreciamos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Siempre pensé que estarías ahí, ayudandome. Poco a poco me fui distanciando, cosas de la vida. El trabajo, la familia, la pareja... parecía que nunca encontraba un momento para llamarte y tomar un café, salvo que necesitase algo, por supuesto. Los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses...
En retrospectiva debería haberme dado cuenta de que algo pasaba cuando, de un día para otro, pasamos de vernos todos los días a vernos una o dos veces por semana. Y después ni eso. Claro que las cosas son mucho más faciles de ver en retrospéctiva. Debí... no sé. Haber hecho algo, desde luego, pero no sé el que. ¿Tratar de hablarlo? ¿Prestar más atención a los detalles? ¿Intentar sacarte que estaba ocurriendote (ocurriendonos)? ¿Todas las anteriores? Pero no lo noté. Supongo que mi mundo era demasiado importante como para darme cuenta de nada.
Así que, como iba diciendo, el tiempo fue pasando poco a poco. La gente entraba y salía de mi vida, como es natural, sin prestarles demasiada atención.
Y entonces ocurrió.
Necesitaba llamarte para preguntarte unas cosas. Una tontería, la verdad, pero que sabía que tu podías contestarme. Marqué tu número y, en vez de tu voz, me contestó una voz femenina "el número al que llama no existe". Bueno, podía ser que hubieses cambiado de telefóno movil. Esas cosas pasan. Llamé a tu casa y un perfecto desconocido me dijo "lo siento, no vive aquí". A esas alturas empecé a preocuparme de manera que busqué en mi agenda, esa que todavía conservo desde los tiempos del instituto, el número de casa de tus padres.
Por fin una voz conocida, la de tu madre.
Pregunté por tí... y en vez de un alegre "ah, sí, espera que tomo nota del recado" me respondió un silencio sepulcral y, después, un sollozo. Oí como el teléfono cambiaba de manos y tu padre me daba la noticia. Un accidente. Séis meses antes. Habían llamado a todos aquellos con los que sabían que seguías teniendo contacto. No les culpo por no incluirme en esa lista.
Colgué poco después sin saber que hacer, que decir.
Realmente no hay nada que pueda hacer o decir. Podría argumentar que no fue sólo mi culpa, después de todo dejar morir una relación, del tipo que sea, es cosa de dos. Pero mantenerla viva también. Sólo sé que dí por sentado que estarías siempre allí y ahora me arrepiento de no haber aprovechado mejor los momentos de conversación delante de un café o los largos paseos por la ciudad contandonos nuestras cosas.

Finis.

miércoles, noviembre 04, 2009

Costumbres

Es curioso como costumbres que creemos son únicas de nuestro país existen en sitios tan distantes. En este caso me refiero a la costumbre de el día de todos los santos de ir al cementerio a poner flores/velas. El otro día explicaron en clase que no en Finlandia es una costumbre muy seguida y, en realidad, la única diferencia respecto a España es que en vez de hacerlo el día de todos los santos lo hacen la víspera.
Cuando te lo cuentan no piensas que sea una costumbre demasiado seguida, ya sabéis, por aquello de que los tiempos cambian, la gente se despreocupa... y ahora llega lo curioso. El lunes salí por Helsinki y da la casualidad de que el autobús que cojo desde mi casa para ir pasa junto a un cementerio bastante grande. A la vuelta estaba mirando el paisaje y... se veía como todo el cementerio estaba repleto de velas. Era uno de esos momentos donde realmente daban ganas de bajarse del autobus, sacar una foto y seguir adelante. Evidentemente con -4ºC eso no es planteable pero, de todas maneras, ganas daban.
Y es cuando me pusé a reflexionar que, realmente, la vida aquí no es tan distinta a la vida en españa... de hecho he notado más diferencias cuando he ido a países como Francia e Italia que aquí. Es cierto que la gente es más callada pero, aparte de eso, los bares abren y cierran más o menos a la misma hora, la hora de la comida es de doce a cuatro de la tarde (yo normalmente como a las dos lo cual es la hora española de comer) y la dieta no cambia demasiado (menos fruta en piezas, mucho más zumo, ensalada todos los días con la comida).
De hecho creo que el cambio más duro es el de las horas de luz pero eso no tiene que ver con la gente... de manera que no cuenta demasiado. Ah, eso y que la gente es mucho más amable aquí que en España (por regla general).

PD: gracias por las cartas y postales... poco a poco se van decorando las paredes de mi habitación.

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